Una romería es una fiesta que se celebra yendo. El pueblo sale del casco urbano y camina, a pie, a caballo o en carreta, hasta una ermita que casi siempre está en el monte, en un bosque o junto al mar, y allí se hace una misa, se come sobre la hierba y se vuelve al atardecer. Esa mecánica sencilla explica por qué es probablemente la fiesta española que mejor se disfruta sin conocer a nadie: no hay recinto, no hay entrada y no hay escenario, solo un camino y una comida larga. Esta guía recorre las romerías que seguimos en FiestasMap y explica qué encontrarás en cada una.
Andalucía: las tres grandes
La Romería del Rocío es la más multitudinaria de España. Hermandades enteras peregrinan durante días por los caminos de Doñana con carretas engalanadas y caballos hasta la aldea de El Rocío, donde el Lunes de Pentecostés se produce el salto de la reja para portar a la Virgen entre la multitud. Son ciento veintisiete hermandades filiales llegadas de toda la península y de Bruselas, y quien va por primera vez debería asumir que la parte más interesante no es el destino sino el camino.
La Romería de Nuestra Señora de la Cabeza sube el último fin de semana de abril a un santuario de Sierra Morena, en Andújar, y es de las más antiguas de España. La Romería de Valme, el tercer domingo de octubre, traslada a la Virgen desde Dos Hermanas hasta la ermita del Cuarto entre jinetes y carretas de papel rizado tiradas por bueyes, y está considerada una de las más multitudinarias de Andalucía tras las dos anteriores.
Si buscas algo más pequeño, la provincia de Sevilla tiene la Romería de Escardiel en Castilblanco de los Arroyos, y Cádiz y Córdoba mantienen sus romerías de San Isidro en Prado del Rey y Montalbán de Córdoba a mediados de mayo.
Canarias: carretas de bueyes y trajes de mago
En las islas la romería tiene una estética propia y muy reconocible: carretas de madera tiradas por bueyes, trajes tradicionales y grupos folclóricos que van repartiendo comida y vino al público desde los carros. La Romería Regional de San Benito Abad de La Laguna es la única con rango regional del archipiélago, documentada desde 1635, y saca ochenta carretas, tres embarcaciones y una cuarentena de agrupaciones por el casco histórico Patrimonio de la Humanidad.
La Romería de San Marcos de Tegueste nació en 1969 de la admiración de un grupo de baile local por la de Garachico y hoy es de las más populares de Tenerife, con barcos engalanados y la Danza de las Flores. En la misma isla están la Romería de San Isidro de La Orotava y la de San Roque de Garachico.
Las islas orientales tienen dos peregrinaciones de otro carácter. La Bajada de la Virgen de los Volcanes lleva cada 15 de septiembre a decenas de miles de personas a pie desde toda Lanzarote hasta la ermita de Mancha Blanca, en agradecimiento a la Virgen que, según la tradición, detuvo la lava de Timanfaya en 1736. Y a la Romería de la Virgen de la Peña, en Fuerteventura, los peregrinos llegan a pie, en burro y en camello: se celebra sin interrupción desde 1881.
El norte: subir andando
En la cornisa cantábrica la romería es, sobre todo, una comida en el campo después de una caminata. En Asturias hay decenas repartidas por todo el año, de la Romería de Contranquil en Cangas de Onís, con misa de campaña y comida popular entre prados, a las de Poo de Llanes y Andrín en pleno agosto, o la del Espíritu Santo de Parades en mayo.
En Galicia la variante más famosa no es religiosa sino gastronómica: la Romaxe do Bo Xantar de Naseiro, en Viveiro, se llama así por la cantidad de comida y bebida que comparten cada año los cientos de romeros que bajan al valle a orillas del río Landro, y está declarada de Interés Turístico Nacional. Si andas por Galicia en julio, a esa misma lógica de subir al monte y comer allí responde la Rapa das Bestas de Sabucedo, aunque lo que baja al curro de piedra no son romeros sino los caballos salvajes que viven libres en la sierra.
En Baleares, la Romería de la Mare de Déu del Toro sube cada 8 de mayo al santuario del monte Toro, el punto más alto de Menorca, en una peregrinación que se repite desde hace más de setecientos años.
El interior: Madrid, Castilla y Extremadura
La Comunidad de Madrid tiene una romería de tamaño considerable a menos de una hora de la capital: la Romería de la Virgen de Gracia reúne el segundo domingo de septiembre a más de quince mil personas en el bosque de La Herrería, en San Lorenzo de El Escorial, y es Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 1988. Muy cerca, la Romería de la Virgen de la Herrería de El Escorial se celebra la semana anterior.
En Castilla y León, la Romería de la Virgen de Sonsoles lleva cada primer domingo de julio a los abulenses hasta el santuario a las afueras de la ciudad, donde se descalzan antes de entrar en la ermita para pedir un deseo. La Romería de la Virgen de la Soterraña, en Segovia, se celebra a primeros de septiembre.
En Castilla-La Mancha, la Romería de la Virgen de las Viñas ocupa cuatro días de finales de abril acompañando a la patrona de Tomelloso hasta el santuario de Pinilla y de vuelta, entre bailes y tascas tradicionales, y en Albacete está la Romería de la Virgen de los Remedios de La Roda. En Extremadura, la Romería de San Isidro de Valencia de Alcántara se celebra el 15 de mayo.
Ir a una romería sin quedarte fuera
- Casi todas empiezan por la mañana muy temprano y el momento fuerte es la salida, no la llegada. Si aparcas cerca de la ermita te pierdes justo la parte que hace que sea una romería.
- La comida es el centro de la jornada y la mayoría de la gente la lleva de casa. Llevar tu propia cesta no es una rareza, es lo normal.
- Los caminos son de tierra y el sol de mayo o de septiembre en el interior pega fuerte: calzado cerrado, agua, sombrero y protección solar.
- En las grandes romerías, El Rocío o Andújar, el acceso rodado está regulado y hay perímetros cerrados durante horas. Conviene consultar el dispositivo de tráfico antes de salir.
- En las romerías canarias se reparte comida y vino desde las carretas, pero el trato es de ida y vuelta: se agradece, no se exige.