En casi cualquier fiesta patronal española hay un momento en el que la calle se llena de figuras que no son personas o que lo son a medias: gigantes de cartón piedra que se mueven por encima de las cabezas, cabezudos que persiguen a los niños, monstruos que echan humo, y grupos de danzantes que bailan con palos, espadas o cintas delante de la imagen del santo. Son cosas distintas, con orígenes distintos, y cada región tiene su repertorio. Esta guía las separa y las sitúa en el mapa con fiestas concretas de FiestasMap, para que sepas qué vas a ver, a qué hora suele salir y en qué se diferencia el Seguici catalán de la Dance aragonesa.
Gigantes, cabezudos y tarasca: la comparsa
La comparsa de gigantes y cabezudos es el desfile más extendido. Los gigantes son figuras altas, de cartón piedra, que baila una persona por dentro; los cabezudos son personajes de cabeza desproporcionada que recorren las calles y, en muchos sitios, persiguen a los niños. En las Fiestas del Pilar de Zaragoza salen por las mañanas por los barrios, con unos gigantes y cabezudos rediseñados en 1849, entre risas y carreras infantiles. En los Sanfermines de Pamplona la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, creada en 1860, sale a diario y representa cuatro continentes, y en las Fiestas de Santa Ana en Tudela hay un acto con nombre propio, la Gigantada, el encuentro de comparsas de gigantes.
En muchas fiestas la comparsa abre la jornada, casi siempre con música. En Beas de Segura el desfile inaugura cada día acompañado por la banda de música local, y en Segovia es el pistoletazo de salida de las fiestas de San Juan y San Pedro. Otros ejemplos, entre otros, son Calatayud y Ayerbe, en Aragón, y el barrio de los Marineros de Castro Urdiales, que saca los suyos el 30 de noviembre.
Cataluña: el seguici y el bestiario
Cataluña es la comunidad donde esta tradición está más organizada. Cada fiesta mayor tiene su seguici, el cortejo de figuras propias del pueblo. En Mataró el de las Santes incluye la familia Robafaves, cuatro gigantes acompañados de dieciocho nans, y la Momerota, una figura de fuego con cabeza de buey que se recuperó en 1979, igual que l'Àliga volvió en 1987. En Reus el Seguici Festiu suma a los gigantes un bestiario con la Víbria, el Drac, el Basilisc y el Lleó, y los antiguos bailes gremiales.
La Mercè de Barcelona guarda un dato de origen: en 1902, cuando la ciudad relanzó su fiesta, se organizó una primera trobada de gigantes venidos de toda Cataluña. En Vic la Generalitat ha incluido el seguici en el Catálogo del Patrimonio Festivo de Cataluña, y en Caldes de Montbui los gigantes comparten calle con los diables y los correfocs. Un caso aparte es el Carnaval de Solsona, con sus gigantes locos que bailan al son del Bufi, el himno de la fiesta. Y en La Patum de Berga, que la UNESCO reconoce, gigantes, turcs i cavallets, mulasses y el Ball de Diables, con fuego real, llenan la plaza de Sant Pere durante la semana del Corpus.
Castilla: gigantillos, gigantones y tarasca
En Castilla los nombres cambian y la tarasca, una figura monstruosa que simboliza el mal, gana protagonismo. En Ávila gigantes, cabezudos y tarasca animan el centro entre el 13 y el 15 de octubre. En los Sampedros de Burgos bailan los Gigantones y Gigantillos, figuras de cartón piedra de tradición centenaria. La Fiesta Barroca de Lerma los saca vestidos de época: los gigantones representan a las distintas razas del mundo y la tarasca comparte calle con diablillos que golpean al público con vejigas de cerdo.
Danzantes: palos, espadas, cintas y torres humanas
Los danzantes son otra familia, y en ellos la figura no es un muñeco sino un grupo de bailarines del pueblo que bailan delante de la imagen de la Virgen o del santo. Aragón es el gran territorio de la Dance. En Tauste doce danzantes forman torres humanas y trazan figuras con espadas, palos y guirnaldas de flores cada 21 de abril, en un ritual documentado desde el siglo XVII. En Almudévar los Danzantes bailan delante de la Virgen de la Corona en la Bajada del día 7 de septiembre y repiten la coreografía a la inversa en la Subida del día 12. En Alcalá de la Selva los danzantes visten pieles de oveja, y en Sariñena el Dance es teatro popular religioso el 2 de septiembre.
En Torla tres danzas rituales de mozos solteros marcan el 12 de octubre: el palotiau, con palos de boj, la jota local y el repatán, que escenifica la recogida invernal del ganado. En Graus hay dances de cintas, de palitroques y de espadas. En la misma provincia de Huesca, en Benabarre, el Ball dels Palitrocs enfrenta a un terrateniente y un pastor cada 8 de junio.
En La Rioja y Burgos aparece el danzador dirigido por un personaje grotesco. En Belorado son ocho danzadores dirigidos por el Cachibirrio, con ocho danzas distintas, unas con pitos y otras con palos, de raíz guerrera, pastoril o de oficios. En Bañares son nueve, con un Cachirulo o Cachiburrio de atuendo distinto, y entre sus danzas con palos figuran la de las Espadas, un combate ritual que termina sin vencedor. En Anguiano ocho jóvenes descienden girando sobre zancos de unos cuarenta y cinco centímetros por la Cuesta de los Danzadores cada 22 de julio.
Máscaras, tizne y leyendas
Algunas danzas llevan máscara. En Ochagavía ocho danzantes encabezados por el bobo, con su máscara de dos caras, bailan cada 8 de septiembre ante la ermita de Muskilda. En Montehermoso nueve danzantes con el rostro tiznado de corcho quemado ejecutan diecisiete bailes en honor a San Blas, y una leyenda local, contada por los vecinos, explica el tizne por siete hermanos que bailaron dieciséis danzas durante dieciséis años y al decimoséptimo se ennegrecieron la cara para no ser reconocidos. En Camuñas los Pecados enmascarados y los Danzantes escenifican una lucha alegórica entre el bien y el mal sesenta días después del Domingo de Resurrección, y un documento de 1731 ya habla de estas danzas como de tiempo inmemorial.
En Aldán, en la ría de Pontevedra, diez galanes, cinco damas y una guía bailan cada 20 de enero a la cabeza de la procesión, cuidando de no dar nunca la espalda al santo. Hay más fiestas de este tipo en Navarra, como los Bolantes de Valcarlos, cuya documentación más antigua se remonta a 1832.
Levante, Canarias y el norte
La Muixeranga de Algemesí combina torres humanas y danzas con palos al son de dulzaina y tabal dentro de las fiestas de la Virgen de la Salud, y su nombre tiene dos teorías, sin que ninguna esté resuelta: mochain, enmascarado en árabe, o mojigangas. En Guadassuar los danzantes recorren de noche las calles con castañuelas, y las danzas solo se han interrumpido dos veces en más de un siglo, en la epidemia de cólera de 1865 y durante la Guerra Civil.
En Canarias la romería incorpora la danza. La Romería de San Marcos de Tegueste nació en 1969 de la admiración de un grupo de baile por la de Garachico y incluye la Danza de las Flores, y la Romería de San Benito Abad de La Laguna conserva referencias a danzantes con panderetas desde 1635. En Asturias, el corri-corri de Arenas de Cabrales pone a un bailín con seis a nueve mozas que llevan ramas de laurel, hierbaluisa o helecho, y en el País Vasco, Hernani tiene en la azeridantza su momento culminante.
Cómo verlos
- Mira el programa de la fiesta y la fecha exacta de la edición: gigantes y cabezudos suelen salir por la mañana o al inicio de la jornada, y las danzas de procesión coinciden con la misa y el paso del santo.
- Elige un punto del recorrido y espera a que pase el cortejo. Los cabezudos persiguen a los niños, así que con críos pequeños conviene quedarse junto a una valla o un portal.
- Fíjate en la música que acompaña. En Tudela, el cohete del 24 de julio sale con clarineros, timbaleros, gaiteros y txistularis junto a la comparsa de gigantes, y en otras fiestas suenan la banda, la dulzaina o la charanga.
- Algunas danzas se repiten en varios días o en sentido inverso, como los Danzantes de Almudévar, que bailan en la Bajada de la Virgen el 7 de septiembre y en la Subida el 12.
- Algunas citas son de un solo día y en pueblos pequeños, como Torla, Ochagavía o Aldán. Comprueba en la ficha el día y la hora antes de desplazarte.